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Mitos & Hechos

Todo el mundo ha asimilado hasta cierto punto algunos mitos. A continuación ofrecemos los hechos, para su comprensión y sanación.

Hechos Clave

  1. Los niños y los hombres pueden ser usados o abusados sexualmente, y esto no tiene nada que ver con que tan viriles son.
  2. Si a un niño le gustaba la atención que recibía, o si se sentía excitado sexualmente durante el abuso, o incluso  si a veces deseaba la atención o el contacto sexual, esto no significó que quería o que le gustaba ser manipulado o abusado, o que de alguna manera lo sucedido haya sido su responsabilidad o su culpa.
  3. El abuso sexual daña a los niños y las niñas en  algunas formas que son similares y en otras que son distintas, pero causa el mismo daño.
  4.  Los niños pueden ser abusados sexualmente por hombres gays o heterosexuales.  El abuso sexual es el resultado de una conducta abusiva que aprovecha la vulnerabilidad de un niño, y no se relaciona, de ninguna manera, con la orientación sexual del abusador.
  5.  La orientación sexual del niño, ya sea gay, heterosexual o bisexual, no es la causa, ni el resultado del abuso sexual por un hombre. Es más fácil entender que el abuso sexual no tiene nada que ver con la orientación sexual del niño cuando la atención se concentra en la naturaleza abusiva del abuso sexual en lugar del aspecto sexual del abuso.
  6. Las niñas y las mujeres pueden abusar sexualmente a los niños.  No es que los niños “hayan tenido suerte”, sino que fueron explotados y dañados.
  7. La mayoría de los niños que son abusados sexualmente no terminan abusando a otros sexualmente.

1. El mito de que no se puede abusar sexualmente de los niños, y si esto le sucede a alguien, nunca se puede ser un "hombre real".

Hasta cierto punto, todos asimilan el mito de que los varones no son víctimas.   Es un eje central de la socialización del género masculino, y los niños lo captan a una edad muy temprana.  Este mito supone que un niño o un hombre que ha sido usado o abusado sexualmente nunca llegará a ser un “hombre de verdad.”  Nuestra sociedad espera que los varones puedan protegerse.  Los hombres exitosos son representados como personas que nunca son física o emocionalmente vulnerables.  (Vea Como, por Ser Hombre, Puede Ser Más Difícil la Sanación.)

Ya sea que usted esté de acuerdo, o no, con esta definición de la masculinidad, los chicos no son hombres, son niños.  Son más débiles y más vulnerables que los que abusan de ellos sexualmente o que los explotan, y quienes utilizan su mayor tamaño, fuerza y conocimientos para manipular o coaccionar a los niños para que se involucren en experiencias sexuales no deseadas y que guarden silencio sobre estos hechos.  Generalmente se hace esto desde un nivel de autoridad (por ejemplo un entrenador, maestro, líder religioso) o por una condición social (por ejemplo un primo mayor, un atleta admirado, un dirigente social), usando cualquier medio disponible para disminuir la resistencia, por ejemplo atención, privilegios especiales, dinero u otros regalos, promesas o sobornos, o hasta amenazas directas.

Lo que nos sucede en nuestra niñez no necesariamente nos tiene que definir como adultos u hombres.  Es importante recordar que 1 de cada 6 hombres es abusado sexualmente antes de llegar a la edad de 18 años (vea La Estadística de 1 en 6), y que estos hombres pueden llegar a ser hombres fuertes, poderosos, valientes y sanos. Aquí puedes ver historias de hombres que han superado el abuso o asalto sexual.

2. El mito de que si un niño sentía una excitación sexual durante el abuso, lo quería o lo disfrutaba, y si alguna vez quería parte de las experiencias sexuales, entonces él tenía la culpa de lo que sucedió.

Muchos niños y hombres creen en este mito y sienten mucha culpabilidad y vergüenza porque se sintieron físicamente excitados durante el abuso.  Es importante entender que los hombres pueden responder a la estimulación sexual con una erección, hasta con un orgasmo, aún en situaciones sexuales que son traumáticas o dolorosas.  Así es como funcionan los cuerpos y los cerebros de los varones.  Las personas que usan y abusan sexualmente a los niños saben esto.  Muchas veces intentan mantener todo en secreto y seguir con el abuso diciéndole al niño que su reacción sexual indica que voluntariamente fue un participante y  cómplice en el abuso.  “Usted lo quería.  A usted le gustaba,” dicen ellos.

Pero eso no significa que sea verdad.  Los niños no buscan ser abusados ni explotados sexualmente.  Sin embargo, pueden ser manipulados a participar en experiencias que no les gusten, ni entiendan en ese momento.  (Vea La Vergüenza.)

Hay muchas situaciones en las que un niño, después de haber sido manipulado gradualmente con atención y regalos, piensa que quiere tal atención y tales experiencias sexuales.  En una vida que es por demás solitaria (por ejemplo, en donde falta atención o afecto de los padres, aún por un período breve), la atención y el placer del contacto sexual de alguien que admira puede hacer al niño sentirse bien.

Pero en realidad, se trata de un niño que fue vulnerable a la manipulación.  Se trata de un niño que fue traicionado por alguien que egoístamente explotó sus necesidades de atención y afecto para poder usarlo sexualmente.

3. El mito de que el abuso sexual hace menos daño a los niños que a las niñas.

La mayoría de los estudios muestran que los efectos de largo plazo del abuso sexual pueden hacer mucho daño tanto a los varones como a las hembras.  Un estudio extenso conducido por los Centros para El Control y la Prevención de las Enfermedades de los EEUU encontró que es más probable que el abuso de los niños incluya algún tipo de penetración, lo cual se asocia con un mayor daño sicológico.

El daño ocasionado por el abuso sexual depende  principalmente de la identidad del abusador, la duración del abuso, si el niño le contó a alguien en ese momento, y si fue así, si esa persona le creyó y ayudó al niño.   

Muchos niños sufren un daño porque los adultos que pudieron haberles creído y ayudado han sido renuentes  o se han negado a reconocer lo que pasó y el daño que ha ocasionado.  Esto aumenta el daño, especialmente la vergüenza de los niños y los hombres, y hace que muchos crean que tienen que aguantarlo solos.  Eso, por supuesto, hace más difícil que busquen la ayuda que necesitan durante el periodo del abuso o hasta años después cuando todavía necesitan ayuda.  (Vea Como las Experiencias Sexuales no Deseadas o Abusivas Pueden Causar Problemas.)

4. El mito de que la mayoría de los hombres que abusan sexualmente de niños son homosexuales.

Los estudios sobre este asunto indican que, en la mayoría de los casos,  los hombres que han abusado sexualmente a  un niño  se identifican como heterosexuales y frecuentemente están involucrados en relaciones heterosexuales cuando ocurre la interacción abusiva.  No existe ningún indicador de que sea probable que un hombre homosexual se involucre más que un heterosexual en conductas que son sexualmente abusivas, e incluso, algunos estudios indican que es menos probable.  Es abuso sexual no es una “relación”, es un asalto.  La orientación sexual del abusador no es relevante en la interacción abusiva.  Un hombre que  abusa sexualmente o explota a los niños no está involucrado en una interacción homosexual  más de lo que los hombres que abusan sexualmente o explotan a las niñas están involucrándose en una conducta heterosexual.  Es un  individuo que está profundamente confundido que, por varias razones, desea usar sexualmente o abusar  a un niño, y lo ha hecho.  (Vea ¿Por qué la gente usa sexualmente a los niños o abusa de ellos?)

5. El mito de que los niños abusados por varones seguramente atrajeron el abuso porque ellos son gays o se vuelven gays como resultado del abuso.

Hay distintas teorías sobre como se desarrolla la orientación sexual, pero los expertos en la sexualidad humana no creen que el abuso sexual o experiencias sexuales prematuras jueguen un rol significativo en ello.  No existen pruebas confiables de que una persona puede “convertir” a otra persona en homosexual (o heterosexual).  La orientación sexual es un asunto complejo y no hay una respuesta  o teoría única que explique el porqué una persona se identifica como homosexual, heterosexual o bisexual.

Sin embargo, es común que los niños y los hombres que han sido abusados expresen confusión sobre su identidad y orientación sexual, ya sea que se identifiquen como heterosexuales, gays o bisexuales.  Algunos hombres que se identifican como heterosexuales temen que debido a sus experiencias de la niñez, “realmente” deban ser homosexuales.  Creen que esto significa que no pueden ser “hombres de verdad,”  de la manera en que esto está definido por la sociedad en general.    Aún los hombres que  claramente se identifican como heterosexuales y los hombres que proyectan características muy tradicionales de los heterosexuales  temen que otras personas “los descubran”  y que los vean como gays o como hombres no verdaderos.  Los hombres que se identifican como gays o bisexuales se preguntan si su orientación sexual fue influida por la experiencia abusiva, o si esto puede ser la causa de su orientación sexual.  (Vea Como Puede Ser Diferente Para los Hombres.)

Además, muchos niños que son abusados por hombres creen que debe de haber algo en ellos que atrajo al abusador y que atraerá a otros hombres.  Aunque es comprensible que tengan estos temores, éstos no son ciertos.  Una de las grandes tragedias del abuso sexual en la niñez es que roba a la persona de su derecho natural de descubrir su propia  sexualidad a su propio ritmo.

Es muy importante recordar que el abuso surge porque la persona abusiva  no desarrolla, ni mantiene relaciones sexuales sanas con adultos y está dispuesto a usar y abusar sexualmente a los niños.  No tiene nada que ver con las preferencias o los deseos del niño abusado, y por lo tanto no puede determinar la identidad sexual natural de la persona.

6. El mito de que si una mujer abusó de un niño, él tuvo “suerte,” y si no lo siente así, algo anda mal con él.

Este mito, como muchos otros, surge de la imagen de la masculinidad que los niños aprenden desde una edad muy temprana.  Este imagen no solamente dice que los varones no pueden ser abusados sexualmente, sino que cualquier experiencia sexual con niñas y mujeres, especialmente las mayores, indica que él es un “hombre de verdad.”  De nuevo, surge confusión al enfocarse en el aspecto sexual y no el aspecto abusivo –  de la explotación y la traición por una persona más poderosa, de confianza o admirada (que puede ser un niño o un adulto).

En realidad, las experiencias sexuales prematuras, coaccionadas o de otra manera abusivas nunca son experiencias positivas,  aunque sean impuestas por una hermana mayor, la hermana de un amigo, una cuidadora de niños, vecina, tía, madre o cualquier otra mujer que tenga poder sobre un niño.  Mínimamente causan confusión e inseguridad.  Casi siempre dañan la capacidad del niño y el hombre con respecto a la confianza y la intimidad.

Un hombre homosexual que experimentó una excitación sexual cuando fue abusado por una mujer puede preguntarse si esto significa que él realmente es heterosexual, o preguntarse el significado de haber sido escogido por una mujer o una niña mayor.

El ser usado o abusado sexualmente, ya sea por varones o hembras, puede causar una variedad de otros problemas emocionales y sicológicos.  Sin embargo, muchas veces los niños y los hombres no reconocen las conexiones entre lo que sucedió  y sus problemas posteriores.  El ser usado como objeto sexual por una persona más poderosa, ya sea varón o hembra, nunca es algo positivo y puede causar daño duradero.

7. El mito de que los niños que son abusados sexualmente llegarán a abusar a otros.

Este mito es especialmente peligroso porque puede crear temores terribles en los niños y en los hombres.   No solo temen que puedan convertirse en abusadores, sino también en que otros vayan a descubrir que fueron abusados y que crean que representan un peligro para los niños.  Es triste que muchas veces los niños y los hombres que hablan de haber sido  abusados sexualmente sean vistos más como posibles abusadores y no como personas que necesitan apoyo.

Aunque es cierto que muchas personas (pero de ninguna manera todas) que abusan sexualmente a los niños tienen historias de haber sido abusados sexualmente, NO es cierto que la mayoría de los niños que son abusados sexualmente terminan abusando sexualmente a otros.  La mayoría de los niños no terminan siendo sexualmente abusivos cuando son adolescentes o adultos; generalmente, aún aquellos que cometen abusos cuando son adolescentes, si reciben ayuda cuando son jóvenes,  no abusarán a niños cuando lleguen a ser adultos.    (Vea (La siguiente información solo está disponible en ingles) ¿Voy a Ser un Abusador? ¿Y Si Ya lo Soy?)

Algunos puntos finales

Para cualquier hombre dañado por experiencias sexuales no deseadas o abusivas, y para cualquier persona que quiere apoyarlo, el liberarse de estos mitos es un paso necesario para superar los efectos del abuso, y obtener la vida que quiere y merece.

  • Son mitos que todo el mundo asimila al criarse, y sigue oyendo en la adultez, y generalmente ni se reflexiona sobre ello.  Por lo tanto, algunos niños y hombres, por lo menos por un tiempo, creerán en estos mitos y sufrirán las consecuencias.
  • Mientras las sociedades crean en estos mitos y se los enseñen a los niños desde una edad muy temprana, muchos hombres que han sido dañados por experiencias sexuales no deseadas o abusivas no podrán recibir el reconocimiento y la ayuda que necesitan.
  • Mientras los niños y los hombres que han sido dañados por experiencias sexuales no deseadas o abusivas crean en estos mitos, se sentirán avergonzados y será menos probable que busquen el conocimiento, la comprensión y la ayuda que necesitan para obtener la vida que desean y merecen.
  • Mientras los niños, los hombres y la sociedad entera crean en estos mitos y los varones no reciban la ayuda que necesitan, es más probable que los varones lleguen a unirse a la minoría que termina dañando a otros.
  • Y mientras la gente crea en estos mitos, aumenta el poder de otro mito devastador: que la culpa fue del niño.  En una situación sexual, un niño nunca tiene la culpa.  Aunque algunas personas tienen la capacidad de convencer a quienes usan o abusan de asumir la responsabilidad, los abusadores  siempre serán los únicos responsables de lo que pasó.